Ingredientes:

1 taza de rúcula
1 1/2 cucharadas de menta picada
1 ½ taza de quinoa tricolor (remojada, sin cocinar)
2 1/2 tazas de agua
Una pizca de sal
12 zanahorias baby bien lavadas
1 cucharada de aceite de coco
1 cucharada de miel de agave
2 cucharadas de tahini
2 cucharadas de jugo de limón
1 cucharada de pasta de miso sin pausterizar
1 cucharadita de miel
1 diente de ajo pequeño picado
2 cucharadas de agua
2 cucharadas de uvillas deshidratadas
2 cucharadas de avellanas picadas

Preparación:

Precalentar el horno a 200°C
Lavar bien la rúcula y la menta y colocarlas en la base de una ensaladera.
Escurrir bien la quinoa tricolor del agua del remojo y cocinar con el agua y la sal, dejando primero hervir y luego bajar el fuego. Cocinar hasta que esta se haya absorbido completamente el agua (es preferible no poner toda el agua al comienzo sino ¾ de lo indicado para evitar que quede soposo, e ir incorporando más agua a medida que se vaya secando hasta comprobar que la quinoa quede completamente cocinada)
Poner en un bowl las zanahorias con la miel de agve y el aceite de coco, embadurnar bien las zanahorias con esta mezcla y luego colocarlas en un molde para hornear cuidando que no quede una encima de otra.
Hornear por 25 minutos, hasta que estén doradas, dándoles la vuelta a la mitad del tiempo.
Mezclar aparte en una licuadora el tahini, jugo de limón, miso, miel, ajo y la suficiente agua hasta lograr que la salsa tenga la consistencia deseada
Colocar sobre la cama de rúcula y menta la quinoa cocinada, las zanahorias doradas, las avellanas picadas y las uvillas. Servir con la salsa de tahini